“Y Seréis como Dioses PARTE II”: El Génesis como Clave Oculta del Despertar Humano

Luis Virrueta

AUTOR:

Luis Virrueta

Psicólogo y Psicoanalista

¿Quién soy?

Un análisis oculto, bíblico, gnóstico, filosófico y metafísico sobre la historia de Adán, Eva, Lilith y la Raza Adámica


Prólogo: El velo que cubre la verdad

“Entonces dijo la serpiente a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.”
Génesis 3:4-5

Hay relatos que no fueron escritos para ser obedecidos… sino descifrados. Mitos que no buscan ser creídos, sino recordados desde dentro del alma. El Génesis es uno de ellos. Una arquitectura simbólica disfrazada de historia. Una revelación fragmentada, codificada en la línea de tiempo, esperando ser activada por quienes tengan ojos para ver y oídos para oír.

Adán, Eva y Lilith no son solo nombres antiguos. Son puertas vivas hacia la comprensión de la consciencia humana en sus múltiples capas dimensionales. La serpiente no fue Satán. Fue la voz de la sabiduría olvidada. El fruto no fue un castigo, sino una llave. El Edén no fue un lugar, sino un estado de Ser. Y la llamada “raza adámica” no es simplemente la humanidad: es una mezcla de linajes cósmicos, un experimento de hibridación genética y espiritual… diseñado para dar nacimiento a los creadores conscientes de un nuevo universo.


I. La creación dual del hombre: dos relatos, dos intenciones

Hay dos versiones de la creación del ser humano en la Biblia:

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”
Génesis 1:27

Aquí, varón y hembra son creados juntos, del mismo soplo divino. No hay jerarquía. No hay sumisión.

Pero luego…

“Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.”
Génesis 2:21-22

Aquí, Eva aparece como derivada, secundaria, nacida del cuerpo del hombre. Esta contradicción no es error: es señal. Dos relatos, dos energías. En el primero, la unidad original. En el segundo, la división arquetípica, la polarización necesaria para que la dualidad comience su juego.

La primera mujer no fue Eva, sino Lilith, y su historia fue borrada, ocultada, relegada al esoterismo y a la tradición oral.


II. Lilith: La Sombra de la Creación

La referencia más conocida a Lilith aparece en el Alfabeto de Ben Sira (siglo X d.C.), un texto hebraico satírico pero lleno de claves místicas:

“Dios creó a Lilith, la primera mujer, como había creado a Adán: del polvo de la tierra. Pero cuando Adán quiso que Lilith se acostara debajo de él, ella se negó, diciendo: ‘¿Por qué he de estar debajo de ti, si también fui hecha del polvo?’”
Alfabeto de Ben Sira

Lilith no se sometió. Recordó quién era. Pronunció el Nombre Inefable (el Tetragrámaton) y abandonó el Edén por voluntad propia.

La Cábala la menciona como espíritu libre, errante, asociada con la noche (Isaías 34:14 la menciona en hebreo como «לִילִית» — Lilit), y los gnósticos la reverenciaban como aspecto oculto de la Sabiduría Femenina: Sophia.


III. El Edén: No un lugar, sino un estado

La ortodoxia enseñó que el Edén era un paraíso físico, pero las tradiciones místicas —desde los zoharistas hasta los esenios— entendieron que se trataba de un estado vibracional de conciencia unificada, donde la humanidad aún no había descendido a la densidad de la separación. El árbol del conocimiento representaba la polaridad, el juicio, el bien y el mal. El fruto era una metáfora del despertar del ego.

Comer del fruto no fue pecado. Fue acto de soberanía. Fue el inicio del viaje del alma a través de la materia.


IV. La Raza Adámica: ADN, Estrellas y Caída Dimensional

La «raza adámica» es un término que aparece en fuentes como el Libro de Enoc, los textos gnósticos (Apócrifos del Nuevo Testamento), y autores como Zecharia Sitchin, Anton Parks y Mauro Biglino. Ellos sugieren que Adán no fue un solo hombre, sino el resultado de una intervención genética de entidades conocidas como los Elohim o Anunnaki, mencionados en Génesis 6:1-4, donde se habla de los hijos de Dios (Bene Elohim) descendiendo para mezclarse con las hijas de los hombres.

“Vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.”
Génesis 6:2

El Génesis no relata solo un origen espiritual, sino la llegada de un linaje estelar a la Tierra. La raza adámica es la unión entre lo terrestre y lo cósmico. Una humanidad diseñada para contener la chispa divina, pero también un programa limitado… hasta que el alma despierte.


V. La Serpiente, Sophia y el Fuego Interno

La serpiente en el Edén ha sido tradicionalmente demonizada como Satán, pero los gnósticos y hermetistas la identificaron con Sophia, el principio de sabiduría divina que cayó del Pleroma para ayudar al alma humana a despertar.

“La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho.”
Génesis 3:1

En la alquimia, la serpiente es el fuego kundalini, la energía que se enrosca en la base de la columna y despierta la divinidad interior cuando asciende. El árbol es la columna vertebral, el canal de luz. El fruto es la experiencia, el conocimiento que activa el alma.


VI. El Nombre Secreto: Frecuencia y Soberanía

Cuando Lilith pronuncia el Nombre Sagrado de Dios y escapa, está ejerciendo su poder vibracional de manifestación. El Tetragrámaton (YHWH), que representa el principio creativo de la realidad, no es solo un nombre, sino una fórmula.

Según la tradición cabalística (ver Zohar, Vol. II), los nombres divinos son frecuencias codificadas que activan realidades. Quien recuerda el Nombre, recuerda su naturaleza divina.


VII. Revelación Final: El Mito Interiorizado

Adán, Eva y Lilith no son personas. Son frecuencias internas.

  • Adán es tu estructura. Tu pensamiento lógico. Tu cuerpo.
  • Eva es tu emoción. Tu deseo de sentir y explorar.
  • Lilith es tu fuego. Tu esencia no condicionada, la parte de ti que no negocia.

Este relato no es el pasado.
Es el presente en código.
El Edén no fue destruido.
Fue olvidado.
Y tú… estás recordando.


Bibliografía Sugerida y Referencias

  • Biblia Reina-Valera / Septuaginta / Tanaj Hebreo
  • Alphabet of Ben Sira (Sefaria.org)
  • El Zohar (Zohar II, Sifra di-Tzni’uta)
  • Libro de Enoc (1 Enoc 6–7)
  • Pistis Sophia (gnóstico)
  • Zecharia Sitchin – El 12º Planeta
  • Anton Parks – Crónicas del Girku
  • Margaret Starbird – La Diosa en los Evangelios
  • Clarissa Pinkola Estés – Mujeres que corren con los lobos
  • Daryl Anka / Bashar – Blueprint for Change
  • Carl Jung – Símbolos de transformación
  • Philip Gardiner – The Serpent Grail

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