ASUNTO: TARJETA DE FELICITACIÓN

Luis Virrueta

AUTOR:

Luis Virrueta

Psicólogo y Psicoanalista

¿Quién soy?

FELICIDADES, HAS PERDIDO UN AÑO MÁS

Querido______:

¡Felicidades! Estás más cerca de finalizar esta aventura. La muerte, que antes aparecía difuminada, comienza a tener contornos, el tik tak ha aprendido a gritar. Lo peor de todo es que tu conciencia, esa eterna consejera que en algún tiempo te hacía pensar que el mundo estaba en tus manos, hoy se retortija como feto. Se ha dado cuenta de lo vulnerable que se siente frente al tiempo. Ha comenzado a entender que el personaje principal que encarnaba no era sino una ilusión de control, pues en última instancia siempre ha tenido el rol de mera observadora. Hoy, tu consciencia se parece a esas personas que, ante su imposibilidad de poder conseguir algo, creen que ellos a voluntad han optado por no tenerlo,  pero cuando se hacen consciente de ello, caen en cuenta de su fracaso.

No es de extrañar que exista una afección que en psicología lleva el rimbombante nombre “Blue Birthday”. Blue, que representa el color azul, y al  mismo tiempo la emoción de tristeza. Así se siente esta fecha, tan azul, tan triste. ¿Y por qué no debería? ¿No es acaso este azul la forma en que representamos la congelación? El frío, el viento, que al igual que la vida solo pasa en torrentes continuos, a veces más densos y a veces más sutiles, pero siempre formado de lo mismo.

Pero ¿por qué se siente tan así? 

La presión social (aunque intentes no voltearla a ver a los ojos, porque como medusa te convierte en piedra) te recuerda que debes cumplir con expectativas y qué mejor día para recordártelo que el día que naciste. Al nacer, el llanto fue tu primera respuesta frente al indescriptible mundo que aparecía frente a ti, y en tu cumpleaños algo de esta incomodidad resurge: lo ominoso, la experiencia de vivir en un mundo extraño, la 3D. 

Pareciera que la vida se asemeja cada vez más a una corporación, de ésas que sus nombres comienzan con: sociedad anónima de…, de aquellas sin color, formadas en tonalidades grises, de esas donde lo único y último a alcanzar es cumplir con indicadores y,  más que cumplir, convertirte en uno más de ellos. Tu indicador del cumpleaños te pide lo mismo: dar cuentas, ser crítico y evaluar los avances en tu vida, ser maduro (ojala y en este caso el madurar humano sea distinto al de las frutas, si no, ya sabemos el desenlace), tener logros, reunir experiencias y blablabla, más de esa mierda… Todo debe ser medible, todo debe ser justificable; es el contrato que firmaste cuando naciste.

Este es el famoso “eterno guión del éxito”, aquel que siempre exige más, nunca se contenta y  siempre reprocha lo que no se hizo. ¿No es lo mismo que ocurre cuando la Tierra hace su rotación de 365 días? De hecho, si volteas a ver las letras chiquitas que nadie ve, podrás distinguir la frase: “el deseo solo es deseo de más deseo”, una trampa mortal que te encierra en circuitos como los de tus indicadores de cumpleaños.

Aquí estamos, mi querido(a), fingiendo que cada año es una unidad de medida coherente para evaluar nuestra vida. Pero, ¿realmente crees que el tiempo funciona así? ¿Que cada cumpleaños debe ser un momento de reflexión profunda sobre nuestros logros y fracasos? ¿Quién decidió que hoy es el día perfecto para cuestionar toda tu existencia? Ah, sí, la sociedad.

Ya me cansé de este mood pesimista, pasemos a lo que nos concierne y volteemos la perspectiva:

¿Qué es resignificar? Es tomar tu pasado y reinterpretarlo desde el ahora, dándole nuevos significados que no comprendiste en su momento. Así, cada vez que llega tu cumpleaños, resignificas tu pasado basándote en tus emociones y experiencias actuales. Pero, ¿acaso recuerdas las cosas tal como fueron? No, solo estás proyectando tus inseguridades y deseos actuales sobre esos recuerdos.

El filósofo Henri Bergson te diría que el tiempo es subjetivo, que fluye y se transforma sin cesar. ¿Piensas que el tiempo es una línea recta? ¡Ja! Es más bien un río caótico que cambia de curso constantemente. Así como cada célula de tu cuerpo se renueva, también lo hace tu percepción del tiempo y tu interpretación de la vida. Creemos que podemos dividir el tiempo en segmentos ordenados, pero en realidad es una constante. Los relojes realmente somos nosotros, no el tiempo; el tiempo nos mira bajo su manga para ver qué hora es. Así que, pretender que cada cumpleaños es un marcador significativo, un indicador, es una ficción reconfortante que hemos adoptado para no volvernos locos, porque, ya sabes, si no, todo estaría desdibujado y te sentirías un tanto perdido entre los límites del afuera y del adentro..

El Cumpleaños y la Ilusión del Tiempo

Martin Heidegger, en su obra «Ser y tiempo», nos invita a ver la existencia no como una serie de momentos fijos, sino como un «devenir continuo». Este «ser en el mundo» implica estar en un constante estado de cambio y flujo. La tradición metafísica diría que estamos en el aquí y el ahora. La paradoja surge al intentar comprenderlo, pues cuando lo hacemos, ya ha pasado. Esto es igual a la teoría de la onda y la partícula. Tu observación fija la partícula, no permitiéndote ser testigo de su continuidad, lo cual se traduce en que tu observación sesga los resultados. No podemos fijar el tiempo por la misma razón que cuando lo hacemos, los que nos detenemos somos nosotros, o al menos eso creemos.

Con todo esto, te sugiero que te tomes a la ligera la presión del cumpleaños. Fijar tu existencia en un momento específico significa no comprenderla como un todo, sino como un fragmento. Detenerte a analizar cada cumpleaños es fragmentar tu existencia y, en ese mismo acto, ya estás dejando de vivir plenamente.

En conclusión

No puedes detener el tiempo, porque el tiempo no es una unidad independiente. Puedes más bien entrenar tu perspectiva para dejar de diseccionar, entendiendo esa cuarta dimensión que habla sobre ver las posibilidades en el tiempo, de poder verlo todo como unidad, de ser en todos los tiempos posibles, en ese continuo fluir. Y desde esa perspectiva dejarás de ser tan crítico contigo.

He sido sarcástico todo este tiempo para hacerte ver lo absurdo de estas expectativas. Así que, en lugar de obsesionarte con este día, recuerda que cada momento es una oportunidad para reflexionar y abrazar tus múltiples posibilidades. Al cabo, quien afirma que la reencarnación no existe se equivoca, porque cada minuto reencarnamos en ideas y cuerpo. Todo está interconectado, todo es parte del mismo juego llamado sincrodestino. Así que, cada que pretendas ser duro con tu pasado, recuerda que aunque te sientas dueño de él, no te pertenece, y que el “tú” de antes es algo que en tu ahora no puedes comprender. Tu resignificación solo es un intento de esbozar tu paso a paso, pero equívoco, porque lo haces desde una mirada que finge ser superior. El pasado y el futuro, entonces, fueron y serán versiones tan ajenas y tan tuyas. Qué paradoja, ¿verdad? Pero esta paradoja es de lo que está compuesta la vida. Eres respiración y exhalación, un juego en donde te vuelves uno y luchas por tu individualidad y después respiras para regresar a la unidad, todo en un ciclo perfecto. 

Con sarcasmo y cariño,

Luis Virrueta

Libros que sanan, despiertan y transforman. Todo lo esencial, sin perder tiempo.

🚀 Ver Biblioteca

Califica este Post

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificar sobre
guest
0 Comments
Más antiguos
Más recientes Más votados
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios

DALE INSPIRACIÓN A OTROS

Si te ha gustado el contenido, comparte con tus seres queridos, quien sabe, a lo mejor este es el detonante para que su vida de un giro de 360 grados.

Toca un botón para compartir directamente 

0
Nos encantaría conocer tu opinión, ¡comenta por favor!x
()
x

Libros que sanan, despiertan y transforman. Todo lo esencial, sin perder tiempo.

🚀 Ver Biblioteca